viernes, 28 de febrero de 2014

Nunca Recomendaría...
Pídeme lo que quieras, de Megan Maxwell


Pídeme Lo Que Quieras, de Megan Maxwell, es una trilogía erótica de las que hay tantas últimamente.

Ya sabemos que de esta corriente todos los libros siguen más o menos el mismo patrón:

Chica normal y corriente a menudo trabajadora + tío buenorro barra dios sexual con grandes traumas y muy controlador + grandes dosis de sexo sin atadura + el morbazo de turno + romance

Y eso está bien. Hasta ahí, todo correcto. Si una idea es buena, ¿por qué no explotarla?

El problema radica en que cuando explotas la misma idea que ochenta libros han explotado antes, tienes que darle un toque fresco, o al menos no cagarla.

Pídeme lo que Quieras sigue el mismo patrón que otras muchas trilogías eróticas, pero en versión película mala.

El llamado “tío buenorro barra dios sexual con grandes traumas y muy controlador” lo tiene todo, salvo los traumas. Espera, estoy mintiendo: sí los tiene, pero resultan tan absurdos que te preguntas cómo por ese motivo podía mantener a todo el mundo a distancia. Es una bobada que no te puede apartar así de las personas.

También tenemos el “morbazo de turno”, que en otras sagas es, por ejemplo, la dominación, o el sadomasoquismo, o el uso de abundantes juguetes sexuales. Te gustarán más o te gustarán menos, pero se dejan leer. Y no obstante aquí nos encontramos con uno de los peores morbos que me he encontrado en la literatura erótica: el intercambio de pareja. Así como suena, el hecho de ceder a tu pareja a otra persona para que se la tire frente a ti.

Ese es el morbo que explota Pídeme lo que Quieras, la cesión de la persona a la que amas para ver cómo es otro el que le hace el amor.

A esto hay que sumarle un abrumador exceso de páginas de sexo, algo muy normal en este tipo de literatura, pero es que en esta ocasión son demasiadas. La escasa, muy escasa historia que tiene la saga queda sepultada bajo todo ese sexo, y la relación de los protagonistas, lejos de ser el clásico estira y afloja tan seductor en otras obras, te hace resoplar de disgusto.

En fin, en lo personal yo nunca recomendaría Pídeme lo que Quieras, de Megan Maxwell, porque creo que, para leer más de lo mismo, hay otras obras de literatura erótica que van a ser más entretenidas y divertidas.

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