sábado, 1 de febrero de 2014

Precios abusivos en la literatura

Sé que este es un tema trilladísimo, pero yo también quiero dejar clara mi opinión sobre los precios de los libros en papel (que ya hablaremos de los electrónicos) que hay últimamente por el mercado.

Admito que antaño no pensaba tan a fondo sobre estos temas. Quiero decir que, vamos a ver, si un libro vale 14 euros pues vale 14 euros, y si vale 22, uff, mi bolsillo no se lo puede permitir, punto. Sí, claro, estaba segura de que las “marcas” (las editoriales, vaya) influían, que las más grandes siempre cobraban más, porque es lo que hacen las grandes empresas, inflar los precios, pero no me planteaba hasta qué punto.
Ahora sí que lo hago. Comencé a hacerlo en cuanto mi hermana y yo nos metimos en el mundo de la autoedición y vimos que, así de claro, lo de las editoriales es un robo.

Que sí, claro, hay mucha gente a la que pagar, ¿no? El escritor, el ilustrador, maquetación, imprenta, distribuidora,…

Pero mira qué casualidad: las editoriales más pudientes son las que tienen precios más altos en sus libros, ¿y por qué? Si ellos hacen tiradas mucho más largas, ¿por qué sus precios son tan altos? Y no es porque la imprenta les salga más cara. De hecho, cuantos más ejemplares imprimes más barato te sale el ejemplar, es decir: si imprimes 1000 copias de un libro, aunque sea una inversión mayor de primeras, cada ejemplar vale menos dinero que si son sólo 500 copias.

Un pequeño ejemplo:

La Otra Cara del Espejo, de Laura López Alfranca, de Ediciones Babylon. Son 248 páginas, tapa rústica con solapas. Son 11 euros el ejemplar, y estamos hablando de una editorial que está creciendo, así que no creo que se puedan permitir tiradas de 5.000 ejemplares, ¿no?

Por otro lado está Lila y Flag, de John Berger, editorial Alfaguara. El mismo número de páginas, 248, tapa rústica. El ejemplar son 18 euros. ¿Cuál es la diferencia? Alfaguara es una gran editorial, puede permitirse larguísimas tiradas, con lo que cada ejemplar tiene un precio base de impresión muy pequeño. ¿Qué hay que sumarle gastos de traducción y distribución? Ok. Eso no compensa 7 euros de diferencia.

(Atención, que este mismo libro vale 9.99 euros ¡en formato digital! Dónde vamos a parar…Pero bueno, este es otro tema).

Vamos, que no es cierto que sea “tan caro” publicar. Que sí, es un desembolso; que sí, es un riesgo; que sí, es mucho trabajo; que sí, las editoriales tienen que pagar a mucha gente. Pero por favor, la diferencia de precio entre los dos libros es abismal, y en esencia, no nos engañemos, se trata de la marca, siempre la maldita marca.

Esto es probablemente lo que me inclina a dirigir mi atención hacia las pequeñas editoriales, como es el caso de Babylon, o Kiwi, porque sé que son asequibles, y está más que claro que ponen todo su empeño en sus obras…No como las grandes, que a estas alturas sólo piensan en el dinero y en cómo conseguir más. ¿De verdad les importa tanto vender 1000 libros a 18 euros en lugar de a 14? ¿Tanto pierden?

Bueno, está ese dicho de “la avaricia rompe el saco”. Para mí ya lo han roto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario