miércoles, 20 de enero de 2016

Métodos escritoriles
Desarrollo

Hace poco pusimos un post sobre apuntarlo todo sobre una novela. Pues esto tiene relación.

La verdad es que no solo basta con apuntar todo lo que se te ocurre: tienes que PENSAR en todo lo que apuntas. Las ideas no caen de las nubes, ¡ojalá! Las musas (o musos, lo que a uno le guste más) trabajan un día al año, y si pueden saltárselo tanto mejor. Los momentos de inspiración son escasos, y esos momentos luego hay que trabajarlos muchísimo.

Esta es la parte difícil para la mayoría de los escritores: el desarrollo de su novela.

El desarrollo cuenta con muchísimos puntos, y todos necesitan su parte de atención. Tenemos lo básico:


La propia historia

Algunos dicen que el propio escritor no debe conocer el final de su novela; francamente, yo no pienso así. Yo soy de la opinión de que necesitas saberlo absolutamente todo de tu historia: cómo empieza, qué sucede entre medias, cómo va a acabar.

De hecho, nosotras hacemos cronología para las historias que transcurren en un periodo concreto de tiempo, y también un guion, en que cada capítulo ocupa un punto, y en ese punto se explica brevemente lo que sucede en ese capítulo (pero de esto hablaremos más adelante).


Los personajes principales

¡Son los fundamentos de la historia! Y de verdad, es un desastre cuando al primer momento tu protagonista tenía un perro llamado Trevor, y veinte capítulos después en realidad Trevor resulta ser un hurón.

Esas cosas forman parte de la consistencia de la novela, y aunque sean detalles tontos, pueden ser importantes. Un ejemplo:

Hace no mucho (aunque no recuerdo el título de la novela ahora mismo, ¡lo siento!), me encontré con una protagonista que hace artes marciales y es de armas tomar. De hecho, se encuentra con un par de tíos con intenciones malévolas y ella los enfrenta y no hay quien la amedrente. Y entonces, mira tú qué cosas, al cruzar un aparcamiento se caga viva y corre hasta el coche con el corazón en la garganta.

¿Perdón? ¿No eras tan valiente? ¿Ahora te da miedo un parking?

¿Lo veis? Esto es una de esas incoherencias que ocurren por la falta de desarrollo. No queremos que estas cosas ocurran en nuestras novelas, de verdad que no, así que hacemos extensas fichas de personajes con su historia, su personalidad, curiosidades y gustos (en esto entraremos más adelante y os enseñaremos una, ya veréis ^_^).


Después hay partes del desarrollo que son opcionales… pero nosotras, por lo menos, las hacemos igualmente.


Historia pasada

Es bueno tener una base histórica antes de escribir. Hechos que ya han sucedido, por ejemplo, o la historia de los padres del protagonista, o sus amigos.

Secundarios

También son importantes, no os creáis. En nuestra saga MyA (todavía por publicar, ¡pero todo se andará!), la historia no sería la misma sin Paula, uno de los personajes secundarios en los que ambos protagonistas se apoyan en determinadas circunstancias. Y Paula no sería ella misma si no estuviera enamorada de X o si su hermano no trabajara en Z.

Si los personajes principales son los fundamentos de una novela, los secundarios son buena parte de sus ladrillos. Si uno está endeble no se te va a caer la casa… pero se va a notar el fresquito en invierno, no sé si me entendéis.


Mundo

Hay historias en las que esto no hace falta, es verdad. Si tu novela se ambienta en tu pueblo natal, ¿qué vas a necesitar desarrollar?

No obstante, sigue siendo recomendable. Tomas algunos apuntes, información rápida. Dicho de otro modo, investigación.

O puede que la novela se encuentre en un mundo inventado lleno de criaturas mágicas y países desconocidos. En ese caso, necesitas todavía más desarrollo, de verdad lo digo.

Nosotras por lo menos hacemos mapas y tomamos apuntes variados sobre religión, cultura, mitología, climatología,… todos los detalles que pueden afectar a una historia. Porque no es lo mismo hablar de un pueblo tribal y matriarcal que vive en los bosques y caza para vivir, que un pueblo medieval y patriarcal que se ve asfixiado por los lores de turno, ¿a que no?


Todos los detalles son importantes en esto. No hace falta llenar quince hojas con información (aunque nosotras lo hemos hecho…), pero sí apuntar lo más importante… y, no nos olvidemos, desarrollarlo a fondo.

De nuevo, es que las ideas no caen del cielo y tenemos que trabajar mucho antes de empezar a escribir una novela. Nosotras ya hemos hecho esto de improvisar, y el resultado no tiene punto de comparación: siempre es muchísimo mejor una obra que se ha desarrollado a fondo previamente, palabrita de Athalia’s.

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