domingo, 7 de febrero de 2016

Diario de Escritura I

Hoy comenzamos a escribir la novela con nombre en clave “Una Carta”. El nombre viene a que, en su origen, la historia empezaba cuando una joven enviaba mediante la magia una carta de amor a su amado, estuviera donde estuviera. Ahora… bueno, parece que las cosas han evolucionado un poco.

Van escritas 5844 palabras en 18 páginas. El primer día de una novela siempre es así, con números grandes y guays. La cosa no se mantiene así a diario, ¡no creo que nadie aguantara semejante ritmo!

El mínimo de palabras al día, como siempre, son mil. A día de hoy deberíamos llevar… pues eso, mil. Con lo que tenemos un muy bien margen de error.

En estas primeras páginas la protagonista, Gwyneth, se encuentra con solo doce años con un gran peso sobre los hombros: tras la muerte de su madre, ella es la única que puede ostentar el título de Dama Hechicera, con todo lo que ello conlleva.

Gwyneth busca algo de paz en la tumba de su madre, a la que acude todos los días, y donde un joven empieza a aparecer para dejarle regalos y hacerle un poco de compañía.


—Gracias por tu compañía —le dijo al joven, que todavía mantenía la cabeza gacha y trataba de continuar su tarea—. Tengo que irme.
La Dama Hechicera se levantó, se sacudió la larga falda de su vestido y se dirigió hacia palacio. Una brusca voz la detuvo:
—¿Mañana?
Se volvió. El chico hacía girar el trozo de madera entre sus dedos, pero ya no tallaba nada. Mantenía la cabeza baja, hundida entre los hombros. No le veía los ojos.
—¿Nos… veremos mañana? —musitó el muchacho.
Gwyneth sonrió.
—Claro —asintió—. Hasta mañana.
—Hasta… mmm… Hasta mañana.
La chica aguardó un momento más, y después se fue. Cuando llegó a palacio todavía sonreía.

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