miércoles, 6 de julio de 2016

La envidia del escritor

Y es que los escritores no somos inmunes a estas cosas. La envidia nos corroe como corroe a cualquiera, que también somos humanos, ¿sabe usted? Pero no hablemos de la envidia malsana o la envidia buena. Yo no creo que sea ni buena ni mala. Eso depende de los sentimientos de cada uno, y también de su personalidad.

Por ejemplo, envidiar a otro escritor puede hacer que te esfuerces más por estar a su altura, e incluso superarlo (a eso también se le llama competitividad), y eso es algo bueno. También puede hacerte soltar pestes contra él, lo que es indudablemente malo.

Hace un tiempo leí a una amiga escritora postear en Facebook que estaba teniendo su momento envidia, que leía algo de alguien famoso y pensaba que ella lo hacía mejor. Es algo común, creo yo, porque cada escritor escribe como le gustaría leer, de modo que es difícil que le encante otro estilo radicalmente distinto.

En lo personal no creo ser una persona especialmente envidiosa. Si una lectura no es mi estilo, y su autor es famosísimo, pues… tiene otra clase de público.

La verdad es que nunca he sido una lectora de escritores fijos. De hecho, y en eso peco mucho, al leer un libro no pienso en quién lo ha escrito, salvo si he leído al menos tres libros de la misma persona y los tres me han gustado. Quizá eso ayuda a que no sea muy envidiosa con colegas del sector.

Pero tengo que decir que a veces, solo a veces, me ha pasado. Me ha picado el gusanito. Nunca sé si me pica la envidia o la rabia, pero es verdad que hay ciertos escritores que me provocan una sensación desagradable, y son esos que se quejan por todo… incluso de que sus lectores les pidan más para leer.

Eso resulta muy frustrante, porque precisamente se trata de personas que escriben sin orden, solo en momentos puntuales de inspiración, que arañan palabras como si les costara un mundo unir una tras otra; son personas que no se toman en serio el trabajo de escribir, pero aun así sus seguidores desesperan por una página más.

Y ellos se quejan.

No, creo que no me da envidia. Creo que me da pura rabia, y ya está. Pero eso lo dejaremos para otro post.

Bueno, ¿y vosotros qué pensáis de la envidia entre escritores? ¿Buena, mala? ¿Algo a tratar con moderación, o hay que eliminarla por completo de nuestros corazoncitos?

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