miércoles, 10 de agosto de 2016

¿El escritor nace o se hace?

Hace poco hablábamos de si escribir es un trabajo. Ahora tenemos otra pregunta relacionada… y es que, al margen del trabajo, ¿el escritor nace escritor, o se hace?

Hoy en día está de moda decir que nada te viene dado, que no existen los talentos naturales, que el escritor, como cualquier artista, se forja a golpe de practicar. Y es cierto, pero puede que no del todo.

Creo que las personas nacemos con semillas. Esas semillas las tenemos plantadas dentro, y simbolizan nuestros distintos talentos. Depende de nosotros cultivarlos o no. ¿Qué pasa si no riegas una semilla? Que se muere, por muy bien plantada que esté. Pero si la riegas y la abonas, si la cuidas y le das tu tiempo y tu afecto… crece. Igual que lo hace el talento.

Os voy a poner un ejemplo sobre esto.

Ani, mi contraparte en Athalia’s, es buenísima en dibujo, como ya sabréis si habéis visto nuestras portadas. Son increíbles, brillantes, vibrantes en su forma y color.

Ani ha aprendido todo lo que sabe por sí misma. Todo lo que veis en sus ilustraciones lo ha hecho sin más ayuda que tutoriales por internet. No ha estudiado cursos ni mucho menos carreras. Todo viene de sí misma, y del modo en que ha cuidado de su semilla, de su talento.

Yo, en cambio, nunca he tenido habilidad para el dibujo. He hecho cursos, he comprado cursillos, he visto los mismos tutoriales que Ani, incluso le he pedido consejos a ella, y jamás he podido, ya no igualarme, ni siquiera estar cerca de su altura.

Aquí entra en juego el talento de cada uno. Es más que evidente que yo no tengo talento para el dibujo, pero puede que tenga otros.

De modo que si volvemos a la pregunta, ¿el escritor nace o se hace? Pues bien, mi respuesta es: ambas cosas. Necesitas la semilla para ser un buen escritor; pero si no ayudas a la semilla a crecer, entonces no lo serás jamás.

domingo, 7 de agosto de 2016

Minireseña:
Verdades y mentiras, de Nora Roberts



Empecé este libro al menos dos veces antes de conseguir leérmelo bien, y la verdad es que me puse por lealtad, porque me gusta mucho Nora Roberts. Se basa en algo que a mí me disgusta muchísimo, que es el mundo del famoseo. Desprecio lo mucho que importa quién se casa con quién y quién le pone los cuernos a quién, y lo poco que sé del modo de vida de esa gente me disgusta todavía más.

Verdaderamente, el libro va de eso, puesto que trata de escribir la biografía de una famosa actriz. He sido totalmente incapaz de cogerle una pizca de cariño a Eve; es ni más ni menos que lo que se dice a sí misma, o sea ser, fría e insensible, por no hablar de arrogante y egoísta. Es una mujer dispuesta a todo por conseguir sus objetivos, y da igual a quién arrolle por el camino.

He tardado más de medio libro en cogerle el gusto. Paul me parecía imbécil, Eve ya lo he dicho, el ambiente era pura hipocresía, y en general, salvo la propia Julia y su hijo Brandon, todo me ha parecido… muy del mundo de los famosillos.

Al final, no obstante, la cosa va mejorando. Se desvelan secretos, que por poco que me guste Eve, sí han sido interesantes. Nora Roberts ha creado un entramado de pequeñas historias que se entrelazan entre sí, hasta llegar al gran final… Y cuando llegas a ese gran final, todavía queda lo peor por llegar: ha habido un asesinato relacionado con toda esta historia, y hay que descubrir quién es el culpable.

3. Para Pasar el Rato

miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Escribir es un trabajo?

Hace poco vi a una amiga escritora (hola, Bry) hablar de ello en Facebook. Desde entonces le he estado dando vueltas.

Cuando era pequeña es verdad que nunca dije que quisiera ser escritora, pero no sé si era porque no quería o por otros motivos. Lo cierto es que escribo desde que aprendí a coger un lápiz. Hacía cuentos (horribles) con dibujos (todavía peores) y estaba muy orgullosa mientras lo escribía, y cuando lo terminaba, y mucho tiempo después.

No, creo que no es que no quisiera. Siempre me ha encantado escribir. Empezar con cuentos, seguir con fanfics, empezar a introducirme en el mundo que poco a poco fue siendo la cuna de todas las novelas de Athalia’s… amé cada paso, y lo sigo haciendo.

Creo que no decir que eres escritor, creo que pensar que escribir no es tu trabajo, no depende de si lo sientes así o no… sino que depende del condicionamiento social.

Verás, es un hecho que socialmente escribir no es un trabajo. Ser periodista sí. Ser columnista. Pero ser escritor como tal, uff… No. Bien que oímos muchísimo eso de que escribir no da para comer, y si no da para comer, no es un trabajo.

Hay mucha presión respecto a eso, sobre hacer algo productivo con tu vida (algo que no es, y nunca será, artístico). Ni escritores ni pintores ni poetas se ganan la vida con el arte, eso es un hecho, y quien lo niegue vive en las nubes.

Pero, ¿sabéis? He crecido. Ya no soy una niña que ni siquiera piensa en decir que su trabajo es escribir, sencillamente porque nadie “trabaja de eso”.

Soy escritora.

Puede que no viva de ello, pero sí es mi trabajo, y lo adoro. Si tengo que hacer otra cosa para ganarme el pan, pues así sea, pero sigo siendo escritora.

Así que sí, yo creo que escribir es un trabajo. Y es un trabajo muy serio.